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Fermín Chávez

Nogoyá, 13 de Julio de 1924 - Buenos Aires, 28 de Mayo de 2006

Continuador del revisionismo histórico -que él prefería llamar “Nueva escuela histórica” o “Historia de la descolonización”- iniciado por Adolfo Saldías y en el que se encuentran autores como Corvalán Mendilaharsu, Font Ezcurra, José María Rosa y tantos otros. Fermín Chávez fue uno de los referentes insoslayables para conocer el pasado de nuestro país.

Nacido en El Pueblito, muy cerca de Nogoyá, Entre Ríos, el 13 de Julio de 1924, falleció en Buenos Aires el 28 de Mayo de 2006. Fue autor de varias docenas de obras, y sostenía que si bien han ido desapareciendo las grandes figuras representativas del revisionismo, la obra que han dejado es suficiente para cuestionar la monumental versión liberal de la historia sostenida por infinidad de autores y divulgadores en todos los formatos y funcional a los intereses del poder cuya ideología representan.

Aquí una de sus obras poéticas, otra de sus múltiples facetas.

López Jordán regresa de Pavón

Vengo a tabear de nuevo con mi pueblo
pero de amores fuertes, no de chala:
vengo a pintar mi pena en una bala.
Hay hombres que se venden como anillos
y que le vienen como anillo al dedo
al unitario que pagó su credo.
Hay hombres que disparan cuando hay fuego
y están enfermos para la pelea
porque adentro ya tienen su manea.
Hay un hombre en Montiel recién volteado:
lo manearon de aquí los setembrinos
cuando él durmió su corazón alzado.
Voy a tabear de nuevo con mi raza,
con mis amigos de tendón celoso,
con mi pueblo chasqueado, con mi casa.
Voy a calzar mi amor americano
como a un pozo de huesos insondables
donde nadie ha llegado con su mano.
Trotando voy hacia el distrito verde
y todo el monte espía mi caballo
que la espuma del freno muerde y muerde.
Trotando voy hacia mi corazón.
Y le garanto, amigo, que esta tarde
medio toruno me dejó Pavón.
Voy a hablar con soldados montaraces,
con hombres de pereba y esos otros
con ojos negros como mangangases.
Dicen que el hombre les llovió del cielo,
que ya no asusta dicen los salvajes;
pero si él se vendió, yo no los pelo.

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