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Inauguración del Teatro “3 de Febrero” de Paraná

8 de Agosto de 1852

El 9 de diciembre de 1851 se comenzó la edificación del primer Teatro que tuvo la ciudad, luego de que el General Justo José de Urquiza dispusiera su construcción, un año antes. La dirección de la obra se confió a José Quirse. Originalmente denominado San Justo, después de la batalla de Caseros pasó a denominarse 3 de Febrero.

Apenas terminada su construcción, tuvo comienzo un período de actividades artísticas que se prolongó por varios años y contó con la intervención de eminencias del arte escénico que llegaban al país. Pasaron por allí importantes compañías dramáticas, artistas líricos y se ofrecieron grandes conciertos. Después llegaron a Paraná núcleos más pequeños, que sin formar compañías completas de un particular género artístico, brindaban espectáculos con números variados, según la especialidad de los componentes.

La inauguración tuvo lugar un domingo 8 de agosto de 1852 y contó con la participación de autoridades y vecinos. La Voz del Pueblo, periódico paranaense de la época, relató que en la inauguración del teatro hubo una concurrencia de más de novecientos espectadores, que colmó las localidades. En el marco de los festejos, se sucedieron “disparos de bombas y cohetes voladores anunciadores de la iniciación del acto”, que trajeron “las quejas de la vecina doña Antonia Alvarisqueta, cuya vivienda de techo pajizo fue alcanzada por el fuego de uno de esos petardos”, según consigna Ofelia Sors en “Paraná. Dos siglos y cuarto de su evolución urbana (1730-1955)”.

La historiadora dice que “tiempos promisorios llegan y Paraná habría de vislumbrar en esa década del ochenta nuevas perspectivas para alentar su progreso. Como natural consecuencia de ello, el Teatro 3 de Febrero no podría quedar marginado. En 1884 se mantienen tratativas con el escenógrafo y pintor Antonio Parodi para dotar a la sala de algunas decoraciones y bastidores de los cuales estaba desprovista. La preocupación de las autoridades por el teatro continúa y en mayo de 1886, el Departamento Ejecutivo es autorizado para invertir hasta la suma de 1.500 pesos en las reparaciones necesarias”. Sors, reseña también que otro decreto que fue dictado el 5 de julio de 1887, dispuso “la compra de 200 sillas para los palcos, de lámparas con el nuevo sistema Roschester, como así de las varas de chuse para los pasillos. En enero de 1889, para dotar al teatro de mayor comodidad, se instala una cantina”.

Además de ello, y continuando con la ejecución de obras, se destinaron “1500 pesos fuertes para su reparación. Más adelante, el edificio, cuyo deterioro era cada vez mayor, recibe con el concurso del gobierno y de algunos particulares, una completa refacción tanto en el interior como en el exterior”.

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