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Notas

Charlas formativas en el FICER: Koza, Fahdel, Spregelburd

El 2° Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER) contó con una serie de instancias formativas a cargo de actores, críticos y directores. Bajo el formato de charlas con el público se desarrollaron encuentros sobre actuación, formación de espectadores y sobre el cine.
Uno de los participantes fue el reconocido actor Rafael Spregelburd, quien estuvo a cargo del Taller sobre Actuación en Cine y Teatro. En relación a su participación en el FICER como formador y como parte del reparto de Baldío, de Inés de Oliveira Cézar sostuvo: “Siempre estar en los festivales de cine es muy bueno porque como la película viaja sola, uno jamás se entera de cuáles son las reacciones. La manera más razonable y más lógica de comprender lo que uno ha hecho es cuando hay un diálogo permanente”. A esto agregó: “El hecho de que los festivales no solo ocurran en las grandes ciudades, sino que tengan este espíritu federal, es la única manera de incluir miradas ajenas y enriquecer los sistemas de producción de sentido”.

La actividad formativa que llevó adelante consistió en una reunión en la que se reflexionó sobre las diferencias entre un actor de teatro y uno de cine. Spregelburd sostuvo que uno de los interrogantes que articuló la propuesta fue “¿cómo se hace para actuar en películas que, a veces, incluso, requieren que no se note que uno está actuando?” De la cita participaron alrededor de sesenta personas. El contexto también fue propicio para la realización de un ejercicio actoral.

En relación a Baldío expresó: “Es una película muy singular que Inés de Oliveira Cézar escribió junto con Saula Benavente, pensándola muy específicamente en su protagonista, Mónica Galán, que murió a comienzos de este año, con lo cual es un guión de una sensibilidad muy inusual, muy extraño. Algunos de los actores no sabíamos de la enfermedad de Mónica, y que se había decidido suspender el tratamiento y filmar esta película como una suerte de último acto de arrojo, así que para nosotros naturalmente la película fue una instancia muy feliz. La película es una especie de cine de autor, ahora, en el que los géneros están tan formatizados y vienen ya tan pre-digeridos por la industria”.

Sobre el hecho de participar en el FICER indicó: “Me pongo torpe con estas experiencias, porque me parece que en teatro ocurren de otra manera: uno viaja a un festival de teatro, lleva la obra, está allí presente, la pelea, la transpira. En los festivales de cine uno está cómodamente instalado en la platea, viendo algo que ya se ha hecho y que no se puede modificar, y siempre nos da una sensación de rara incomodidad y de raro viaje hacia el pasado”.

A propósito del proyecto presentado en el festival denominado Locaciones de Entre Ríos a través del cual se promociona a la provincia como escenario de películas, el actor opinó: “Ya he filmado en Colón. Participé de El escarabajo de oro, de Alejo Moguillansky. Una película que disfruté enormemente, sobre todo, por haber sido filmada en un ámbito tan natural. Así que salir de Buenos Aires para filmar, salir de la comodidad de Palermo, donde se filma el noventa por ciento del cine que se ve, es siempre una aventura. Ojalá existan cada vez más apoyos y fomentos para hacer un cine que muestre todas las realidades del país, todas las gentes del país y todas las locaciones”.

Formación de espectadores

Por su parte, el crítico, docente y programador de festivales Roger Koza sostuvo en relación a este segundo FICER: “Mi experiencia indica que, en general, los festivales definen gran parte de lo que van a ser en el futuro, justamente no en la primera sino en la segunda edición. En la primera nace un conjunto de intenciones, en la segunda esas intenciones se rectifican, se expanden y se vindican de tal forma que, en ese momento, un festival de cine decide lo que va a ser. Lo cual no significa que haya un dogma sobre el Festival sino un camino que se empieza a trazar a partir de un reconocimiento de objetivos e intereses estéticos que empiezan a desarrollarse y a proponerse a una comunidad que vive en Paraná pero que se extiende, porque empieza a venir gente de otros lugares del país, no solamente de la región”.

A su vez, afirmó: “Es importante el hecho que suceda un festival en cualquier región del país que no sea Buenos Aires, donde se concentra el dinero y el capital simbólico, es algo muy valioso. La aparición del Festival en esta región implica una irrupción en la vida cultural que tiene una linealidad, y esto corta esa linealidad, y le permite a la gente hacer una experiencia muy distinta a la que normalmente hace en los pocos cines que tienen aquí, que solamente suelen programar un conjunto de películas que vienen de Estados Unidos, algunas europeas, o alguna película argentina producida desde la televisión”.

Koza también es parte del tribunal de la competencia argentina en el FICER. En ese sentido, dijo: “Estoy ejerciendo una condición que siempre es bastante embarazosa que es la de ser jurado, que siempre es una responsabilidad, de entender no sé si es la mejor película, pero una película que de algún modo se desmarque de algo que comúnmente vemos, y que además al mismo tiempo resguarde la gran tradición cinematográfica que hace que el cine sea el cine y no otra cosa”.

A su vez, señaló: “Respecto de lo que se ha programado en la competencia argentina, hay claramente tres elementos muy precisos que se pueden distinguir. La primera es la no distinción entre documental y ficción, como creo que hoy hay que pensar el cine, lo cual no significa no entender la distinción entre documental y ficción, pero sí reunirlos significa un acto de inteligencia porque para el espectador es el ingreso a pensar primero el cine y no pensar el cine a partir de subgéneros o sus condiciones iniciales relacionadas con lo real, o recrear completamente lo real, o de lo real extraer algo que se convierta en una película. Una segunda distinción tiene que ver con la propensión general de selección de películas de corte independiente. Es decir, La odisea de los giles no está en competencia y eso a mí me parece un dato importante, decisivo, determinante y, desde mi punto de vista, es altamente loable, porque muchas veces hay cierta tendencia de los festivales a jugar a toda costa con traer público. Pienso que tiene que haber un límite en las decisiones estéticas. La tercera distinción es que veo que hay bastantes películas de mujeres, lo cual indica que hay una mirada o una atención puesta en que haya películas de mujeres”.

En cuanto al taller de formación de audiencias, enunció: “Soy un poco reacio a llamar así a estos espacios, no me gusta, porque no es que se trae la verdad, sino que me parece que es un intercambio de alguien que se dedica diariamente a algo, frente a otros que no se dedican a lo mismo. Vine a tratar de revisar si existe la posibilidad de trabajar sobre los hábitos de la percepción, y por lo tanto abrir una experiencia posible a través de algunas indicaciones o herramientas de lectura de un plan”.


El cine como la vida misma

El director iraquí Abbas Fahdel presentó en el FICER su película Yara que recrea una historia de amor en una pequeña villa del Líbano. “He realizado cinco películas: tres documentales y dos de ficción.

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